miércoles 17 de febrero de 2010

Ante todo, dudo

Sí, ante todo, dudo.
No le hago caso a los físicos-químicos.
Me desayuno a los racionalistas.
Descartes, te felicito.
Pero no me convencés, no del todo.
Y Darwin, y vos, mi amigo Sigmund.
Lo mismo digo.
Dudo de todo, de cada pedacito.

Es todo humano.
Ideas humanas.
Factores, cuestiones, perspectivas
Completamente humanas.
La palabra, la razón, la lógica.
Las excusas, las causas-consecuencias.
Las explicaciones a los hechos.
Lo que es falso y lo que es cierto.

Miles de años para explicar la gravedad.
Y todavía no hubo uno solo,
Ni uno,
Que el amor me pueda explicar.
O la muerte.
O el mismo principio del principio.
Son todos muy vivos.
Y el resto elegimos, o lo permitimos.

Si lo veo, si lo toco.
Si es aspero, si es dulce o amargo.
Si gusta, si duele, si cansa, si miente.

Ya sé sobre las moléculas.
Ya sé sobre los logaritmos.
Ya sé sobre las estrategias.
Y sobre ortografía.
Y sobre el aparato digestivo.
Y sobre las lluvias ácidas.
Sobre la sangre que bombea.
Sobre el por qué de la luna llena.

Tengo todo asimilado
Bien adentro mío.
Como los que estuvieron antes.
Como los que me seguirán
El humano que lee en humano.
Que piensa en humano.
Que cree y ama y siente.
Siempre en humano.

Lo sé por él y por ella, por ellos.
Por cien años de estudios.
Por milenios de experiencia.
Está en todos los libros que se escribieron.
En las imágenes tomadas.
En la cotidaneidad del día a día.
En la mente de cada uno.
En no dudar si te lo creo.

Pero dudo, ante todo, dudo.
Qué puedo saber con anterioridad.
Si ni siquiera sé la razón primera.

Debe ser la costumbre.
La convención del auditorio.
La ley del conformista.
El estamento del pesimista.
La razón de ser de los poetas.
Lo que este bicho raro no cree.
Lo que este flaco no comprende.
Lo que duda, ante todo, siempre.

Vale, vale todo.
Mejor que valga todo.
Si no, nos volvemos locos.
Algo así como el cristianismo.
Como el positivismo.
Como el psicoanálisis.
Para estar a salvo
Cuando no podemos definirnos.

Dónde está la lógica
De viajar en colectivo.
De que la coca cola sea tan rica.
De que me mires cuando no te miro.
De escribir infinitas palabras.
De patear tiros libres.
De jugar a la escondidas.
De perdonar a la policía.

Dudaré por siempre de todo lo que me digan.
Por más que me lo demuestren.
Por más que me lo describan.

¿No ven la tristeza en vivir en un mundo
Donde todo tiene sentido?
Donde puedo darle una razón a todo lo hago,
A todo lo que siento
Y a todo lo que digo.
A tomar por culo sus razones, sus excusas.
Se nos pierden los motivos.
Nada es extraño, está todo permitido.

Trin pin tera.
Suc mir fema.
Jol sop lera.
Mo cla gura.
Siz ori pora.
Met lu diona.
Pri pot dena.
Cla je tega.

Rechazo lo humano.
Pero rechazar es humano.
Rechazo propiamente dicho
Es una idea, una palabra humana.
Una fiera incontrolable.
Entre las mentes desechables.
Un concepto detallado.
Una excusa de la que no me canso.

Al carajo con lo humano.
Aborrezco la tradición, la convención.
El pegamento con que se pega.

Y ya sé que estas palabras son humanas.
También las ideas y conceptos
Que acá escupo.
La ilógica romántica.
Lo que más arriba escribo.
El por qué de este poema.
Y la razón por qué me siento
A explicar esta duda entera.

A pesar de todo, ante el todo del todo,
Soy fiel a mi condición primera.
La de humano.
La de ser pensante en esta tierra.
Como dijo el gran Bruno Vicino,
Dudo por elección,
Por romántico.
Por preferir lo distante, la mentira.

Judas Iscariote y Frida Kahlo.
Artaud y Jack Kerouac.
Peperina y la Chilindrina.

Me hace bien la duda.
Me conviene no creérmela.
Pero fumo cigarrillos.
Y me ato los cordones.
Y me enamoro cada tanto.
Y hago chistes repetidos.
Y leo cuentos entretenidos.
Y te creo el ya no sigo.

Me afilio al pseudo-porno.
A la generación perdida.
Al fulgor de la ficción.
A la guitarra desafinada.
A la suerte de los Buendía.
A la cuestión de las cuestiones.
A la polusión televisiva.
Al entretiempo de mis días.

Y no descarto la ideología.
Idealizo todo el tiempo.
Entre fasos permitidos, entre vasos vacíos.

Y ya supondrán.
También dudo de mi duda.
En esta histeria que me conviene.
En esta cuestión que me entretiene.
Seguiré viviendo como ayer, como siempre.
Me daré el lujo de discutir con otros.
Sobre la duda del pelo largo y del mal de ojos.
Sobre esto y aquello, sobre todo.

1 comentarios:

Insolada dijo...

una duda,Dodó
que trae con certeza,
la muerte de un instante.