esa quietud que te caracteriza
me detiene
me convence
se te ponen los ojos rojos
se te llenan de ramas
no de llorar
sino del rencor
me dentengo
me convenzo de que no tengo nada que ver
entonces el juego
el de los mensajes indirectos
el de las caricias vergonzosas
así formamos la canción divina
con tu música
con mi letra
y está tan mal
el juego
la canción divina
el imposible de tus ojos
pero el rojo
el rojo descarta lo indirecto
lo vergonzoso
el rojo imposible
como el de la sangre
que se hace visible con el corte
que se vuelve posible
sí
el juego del rojo
rojo imposible
¡un corte ya!
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